Mire usted.

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Entre las muchas cosas que se deben hacer cuando jugamos al squash, quizás la que más desapercibida pasa es mirar a la bola.

Parece lógico, que en un juego que consiste, esencialmente, en golpear con una raqueta a una bola en movimiento, a nadie se le escape lo importante de no perderla de vista. Como todo en la vida, hay muchos niveles, y según las capacidades del jugador, la cuantía de pérdida de visión será más o menos grave.

Es importante ver la bola en todo momento por variados motivos:

– Tendremos más tiempo para reaccionar frente a una posible dificultad: contrapiés, nicks…

– Identificaremos posibles problemas con tiempo para tomar una correcta solución: volear o dejar botar, bote pronto o volea, dejo pasar o ataco…

– No dejando de ver la pelota, no seremos engañados con facilidad.

– Cuanto más miro, menos estorbo al rival con todos los problemas que puede acarrear, bolazos innecesarios incluidos.

– Podré inferir el tipo de golpeo que efectuará el rival si veo con qué dificultades se está enfrentando: posibles boasts, bolas cortas…

– Si se donde anda mi rival, sabré escoger más fácilmente mi siguiente golpeo sin tener que pensar mucho (pensar durante el golpeo reduce muchísimo la precisión del mismo).

Pero ver la bola es algo que tiene su pequeño truco… Es evidente que miraremos la bola con los ojos, pero no olvidemos que si giramos la cabeza, no lo haremos más de 90º, el resto de recorrido lo haremos dirigiendo el globo ocular a la bola, ya sin girar más el cuello. Dejaremos de mirar a la bola directamente en este caso, porque el cuello no siempre podrá girar a la velocidad que se desplaza la propia pelota, pero sí lo harán los ojos. También es importantísimo recordar que no debemos de girar la cadera desde la perpendicular a la pared frontal más de 45º porque, si lo hacemos, seremos “carne de cañón” para que nos cuelen un cruzado profundo que nos destroce.

Es por tanto de vital importancia no dejar de ver la bola en ningún momento sin olvidarnos de un último motivo por el que perdemos la bola de vista: el engaño de nuestra propia mente. Este engaño consiste en que nuestro cerebro, que no es tonto, identifica una serie de parámetros, como puede ser la posición del jugador, las últimas opciones tomadas ante una situación parecida, lo que el propio jugador se imagina que él mismo haría en esa situación etc… para determinar dónde va a ir dirigido el golpeo del oponente. Ésto forma parte del aprendizaje, pero si el cerebro interpreta mal lo que está pasando, va a mandar a los ojos buscar la pelota en una dirección, si no acierta, en milésimas, redirigirá los ojos en pos de la bola, pero quizás han sido milésimas de segundo que las piernas no puedan recuperar ya y no lleguemos al nuevo emplazamiento. Para solucionar este último caso, poco más que jugar muchas horas y con muchos jugadores distintos (mejores que uno mismo, a poder ser), podremos hacer.

Una última observación: si alguna vez os preguntáis cómo es posible que esté dando tantas veces con el marco de la raqueta… mirad a la bola atentamente.

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4 comentarios en “Mire usted.

  1. Me gusta. No solo mirar la bola cuando la debe jugar el otro jugador sino tb cuando la jugamos nosotros mismos. Como muy bien dices hay que mirar la bola en todo momento.

  2. Muy bien explicado. Lo malo es que, aunque parece fácil, cuando nos ponemos a jugar estamos a tantas cosas que lo primero que se nos olvida es mirar la bola… 😛 Habrá que intentar mejorarlo poco a poco!! 😀

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